Sueños.

Aún despierta, sigo soñando. Sueño que algún día volveré a verte.

Desconozco en qué lugar ocurrirá nuestro encuentro, en qué circunstancia o estación nos encontraremos. Quizá bajo el sol abrasador del verano, tal vez bajo el amparo y la suave caricia de una fresca brisa y los colores de la primavera dibujados sobre las flores, quizá con el crujir de las hojas de otoño bailando a nuestro alrededor mecidas por el viento, o tal vez en la más oscura noche de un frío y gris invierno.
Puede que ocurra a lo largo de este día, tal vez mañana, quizá dentro de unos años o tal vez sea un encuentro en el tiempo tan lejano que ocurra en otra vida y dimensión.               Tampoco conozco cuál será entonces nuestro aspecto; puede que seamos niños, puede que viejos, quizá vivamos bajo una forma animal o quizá seamos elementos como arena y agua, como mar y espuma, como cielo y tierra, como sol y luna. Pero esa condición no me importa si mi sueño imposible está a mi lado, real y palpable. Pues aún así no dejo de soñar qué volveré a verte de algún modo en un espacio tiempo en el que nuestros destinos se unan irremediablemente para fusionarse de nuevo. No dejo de imaginar ese momento, nuestro momento. Porque me gusta tu presencia en mis sueños, me gusta soñar que algún día volveré a verte, y cuando lo haga, el cielo será mío entonces. Reiré con el corazón embriagado de felicidad al verte, latiendo desbocado y bailando en el interior de mi pecho.
Lo sé. Sé que algún día volveré a verte.

escalera

Anuncios
Publicado en Sin categoría | 2 comentarios

Cuando llora el alma.

Le miré profundamente, contemplé aquellos ojos negros en los que me sumergía como en un pozo sin fondo cada vez que le miraba, que me hipnotizaban de tal manera que jamás encontraba la salida a mi aturdimiento. Pero esa vez era diferente, algo había cambiado nuestras vidas para siempre y a través de aquellos ojos podía prever el futuro tan negro que estaba por llegar. Faltaba poco, muy poco para que todo terminara para siempre.
Sentía como su mirada perdía aquella luz que siempre transmitía, como su cuerpo estaba agotado y muerto en vida, como sus palabras eran pronunciadas de una manera que me mataba el corazón cada vez que lo hacía, como palabras sin vida. Pero aún podía ver la belleza de su alma.
Fingir estar bien cuando por dentro mueres de dolor, sonreír cuando tienes ganas de llorar, reír cuando en realidad te gustaría gritar, ver oscuridad aun estando rodeada de luz, moverte cuando encogido está tu corazón, ¡escapar! Escapar de este lugar sin más, volar, desaparecer o tal vez soñar, despertar deseando descubrir que todo ha sido irreal, pero sabes que eso jamás ocurrirá. Los días pasaban tan rápido mientras la agonía era tan lenta e inmensa que sentía que el tiempo resbalaba entre mis dedos y no podía remediarlo. Hubiera querido detener el movimiento del tiempo para siempre o volverlo atrás para vivir intensamente. Los días eran tan grises como el cielo tras el paso de la lluvia, con la diferencia de que en mí cielo particular no aparecía después el arco iris para iluminar mis tristezas.
Desperté, le miré y pude comprender que era el momento, y armada de un valor desconocido en mí tomé su mano, la acaricié, la besé suavemente mientras sin poderlo evitar las lágrimas surcaban a sus anchas por mi cara.
—Te quiero —son las palabras que pude pronunciar con la voz rota, no era capaz de expresar nada más, pues estaba muriendo de dolor por dentro. Como si una lanza envenenada hubiera perforado mi alma con la más brutal de las fuerzas.
—Siempre serás mi vida, esté donde vaya a estar princesa —me prometió.
Me encantaba cuando me llamaba princesa. Volvió a dirigirme su penetrante mirada negra, esta vez llena de amor, mientras acariciaba mi cara a la vez que con sus ya frágiles manos limpiaba mis descontroladas lágrimas.
—Estaré siempre contigo, en tu corazón, sea donde sea el lugar en el que estés. Yo estaré amándote, cuidándote, velándote. Nunca lo olvides pequeña, nunca lo olvides mi vida.
Volví a mirar sus ojos azabaches por última vez, mientras mi corazón lloraba, encogido, roto de dolor en el interior de mi pecho.
—Tu sonrisa es lo más bonito que existe en este mundo, por favor, nunca dejes de sonreír —me imploró mientras me miraba enternecidamente antes de marchar.
Accedí a su último deseo, y con sumo esfuerzo, una pequeña pero cálida sonrisa escapó por la comisura de mis labios aunque mis ojos, mi alma y mi corazón seguían amargamente llorando. Me miró, suspiró y mientras tanto sentí que me moría de amor. Su melódica voz se apagó para siempre, me abracé fuertemente a su pecho mientras que su corazón dio el último soplo, su último soplo de amor mientras que el mío se retorcía en el más horrible de los dolores.
Y entonces supe que jamás volvería a mirar aquellos ojos tan negros como la oscuridad de la misma noche, lugar donde se perdió mi etéreo rugido impregnado de dolor.

El tiempo pasa veloz, imparable, etéreo. Y aunque decir esto pueda resultar chocante, a veces recuerdo el aroma de su perfume tan perfectamente invocado, que en vez de ser un simple recuerdo, es como si realmente él estuviera aquí, a mi lado.

Tu princesa.

Publicado en Sin categoría | 7 comentarios

El sonido del silencio

¿Alguna vez has percibido el sonido del silencio? El silencio es algo que carece de sonido, te responderás, pero déjame contarte cuán equivocado estás. ¿Nunca has sentido palpitar sus casi imperceptibles notas ondeando eléctrica y suavemente alrededor de tu cuerpo como cuál presencia invisible pero a la vez sutilmente palpable? ¿Lo has sentido aletear como un inquieto pájaro zumbando sobre tus oídos?

Desde mi punto de vista existen muchos tipos de silencios que pueden ser difíciles de discernir pero puedes apreciarlos si prestas la atención adecuada. Es como cuando coges una pequeña concha de mar: intentas alejarte de cualquier molesto sonido que pueda perturbar tu percepción, la acercas a tu oído y escuchas atentamente esperando recibir alguna sutil nota. Es un sonido silencioso que casi puede pasar por imaginario, por algo que muchos creen que es ficticio e ilusorio. Y aunque muchas veces te has preguntado si es eso posible, recibir esa resonancia a través de una vacía cáscara, su sonido está ahí, existe, solo tienes que sentirlo, prestar la atención adecuada.

He conocido el incómodo silencio que se encuentra en unos labios sellados que no susurran una sola palabra ni dejan entrever ningún cálido suspiro. He batallado junto al silencio que se encuentra en una noche vacía y solitaria donde la luna pasa por inexistente y las estrellas a lo lejos, se estremecen brillantes y silenciosamente debatiéndose en la inmensidad del Universo. He tropezado con un silencio simple, aquel que sientes cuando todo sonido dormita en otros mundos paralelos. Como ves, he conocido muchos tipos de silencios, se hicieron eco en mi interior y se fusionaron componiendo una canción que se instaló en mi corazón, y aquella música de la que anteriormente no escuchaba su letra (porque no prestaba la atención adecuada), recorrió los más recónditos rincones de mi interior impregnándome de su esencia, desgranando sus notas lenta y suavemente en aquella oscuridad inusual y salpicándome cálidamente con sus misterios, embriagándome con ellos.

Ya sabes que la voz del silencioso mundo existe, que aletea como pájaro invisible cerca de ti, y para sumergirte en su canción solo tienes que prestar la atención adecuada.

Quédate, y pondré voz al silencio…

Musica-de-amor--melodia-con-corazon-412251

Publicado en Sin categoría | 4 comentarios